Architektonika 2

Esta ambiciosa exposición de arte que trata con temas de arquitectura en el Hamburger Bahnhof, pone en evidencia cómo las distintas maneras de pensar y utilizar el espacio no se pueden comparar fácilmente.

Tal vez lo más impresionante de la ambiciosa exhibición Architektonika 2 en el Hamburger Bahnhof es cómo evita adoptar criterios específicos sobre la arquitectura: ni funcionales ni sociológicos ni ecológicos. En su lugar, los trabajos proponen sus propias y contrastantes perspectivas, mostrando dónde convergen y dónde chocan, así como el hecho de que las diversas formas de concebir el espacio no pueden ser comparadas fácilmente.

Esto se vuelve obvio desde la yuxtaposición entre un joven y analítico Dan Graham —Split-Level, Two Home Home, Jersey City (1966) y Homes for America (1971 – 1972) con un Carl Andre tardío y experimental: "07515 Karlsplatz" (1992). Más aún, la yuxtaposición entre un Dan Grahan tardío y experimental —Portal (1997) y Children's Pavillion, una amena colaboración con Jeff Wall— y las fotografías de Tobias Zeiolony en las que la gente y los desarrollos habitaciones se congelan en sus iconografías de provocación y amenaza.

Esta ausencia de un principio rector es particularmente inusual en una exhibición sobre arquitectura. Tal vez este show podría describirse mejor como una exhibición de arte que trata sobre arquitectura. El caso límite de estos experimentos sobre el pensamiento físico es la instalación a gran escala de Bruce Nauman Room with a Soul Left Out, Room that Doesn't Care (1984), en la que el visitante entra a través de uno de cuatro pasillos perpendiculares que convergen en el tiro principal. Al caminar sobre una parilla de metal en el centro, un corredor desaparece directamente al encaminarse hacia abajo, mientras que otro se levanta. El minimalismo arquitectónico en su manifestación rectilínea más severa, una intersección ya sea con una infinidad o nulidad de salidas.

Principal: Marjetica Potrc, Caracas: Growing Houses, 2012, vista de instalación en el Hamburger Bahnhof. Foto: Thomas Bruns © Cortesía Marjetica Potrc. Arriba: Boceto preeliminar de George Henry para un camino sobre la calle Schlangenbader, 1973 © Cortesía de Academy of Arts, Berlin, Ludwig Leo Archive (LLA-12-165/8)

El eco histórico de la ciudad anfitrión aparece varias veces. En Klub der Republik (2004) de Nina Fischer y Maroan el Sani, donde juegan con una serie de símbolos como el Palast der Republik, el edificio del antiguo parlamento de Alemania del este, al que llenan de pulsantes ritmos tecno. Wedding Therese (1984) de Herman Pitz medita sobre la división y unificación política: incluye el marco de una ventana proveniente de una instalación en Kreuzberg, en Berlin oriental, que fue reinstalada dos años después como parte de montaje parecido al de un set televisivo en el distrito de Wedding (que precisamente fue dividido por el Muro). La reaparición de características de un lado de la ciudad en el otro, pero ahora simulado o referenciado, demuestra que la bifurcación de la ciudad no era sólo un muro sino un espejo donde ocurre una regresión infinita entre interior y exterior, pasado y presente.

Fotograma del video Dammi i colori de Anri Sala. Cortesía de Anri Sala

La más impresionante e intrépida de las obras en la exposición no está dentro de ella, sino afuera: un video de Anri Sala llamado Dammi I Colori. En un oscuro cuarto de proyección subterráneo, la película muestra un afligido paisaje urbano nocturno. La cámara parece temblar un poco mientras graba imágenes continuas de una calle destruida. Una voz describe la escena en un albano monótono: "La ciudad estaba muerta. Parecía una estación de tránsito, donde uno podría quedarse esperando algo." Después se ve una toma estática y muda que encuadra un edificio listo para ser pintado o en construcción, a medida que una luz lentamente lo atraviesa, una cuadrícula de andamiaje dibuja una red de sombras sobre los bancos naranjas, dorados y verdes de la fachada.

La voz en off demuestra ser la de Edi Rama, alcalde de Tirana de 2000 – 2011. Se le muestra sentado en la parte trasera de una van, narrando de manera mesurada su opinión sobre la transformación de la cuidad. Señalando la destrucción en las calles, comenta: "Todo este paisaje refleja décadas de degradación del individuo a través de la indiferencia del estado." Rama, rascándose la barbilla y hablando lentamente describe cómo después de la caída del régimen soviético en Albania se vivió un periodo al borde de la anarquía que devastó los servicios y estructura de la ciudad.

El primer proyecto de envergadura dirigido por Rama en la capital fue pintar los edificios y las avenidas más importantes con colores salvajes y desenfrenados: los motivos eran tanto arquitectónicos como políticos.
Tobias Zielony, The Group, 2010. © Cortesía de Tobias Zielony y KOW, Berlin

El primer proyecto de envergadura dirigido por Rama en la capital fue pintar los edificios y las avenidas más importantes con colores salvajes y desenfrenados: los motivos eran tanto arquitectónicos como políticos. El primero estaba dirigido a las modificaciones en la vivienda que habían florecido después del colapso soviético: "al añadir balcones u otro piso o una tienda, nadie se concentraba en la forma final…" Los colores permitirían "unir los volúmenes."

Sin embargo, la meta más audaz era social y política: instigar a través de lo indómito e intenso de los colores y patrones una especie de diálogo civil. En una plática sostenida en Tate Modern en el 2002, Rama describió las condiciones de la población cuando tomó la alcaldía: comentó que los ciudadanos habían perdido la sensación de pertenecer a algo común. Incluso las palabras usadas en relación al espacio público habían sido envenenadas por viejas asociaciones. Él pensó que los colores podrían reemplazarlas.

Se realizaron encuestas para conocer la reacción . Algunos ciudadanos preferían tener sus persianas cerradas pero muchos las preferían abiertas. Al preguntar si les interesaba continuar con el proyecto hubo una enorme mayoría a favor. "La discusión más acalorada en los cafés, en las casas y en las calles era lo que los colores nos estaban haciendo". Parecía que la simple aplicación de pintura había logrado crear, a través de la provocación, un nuevo concepto de espacio y consecuentemente de orden cívico. En otros lugares, explica Rama, los colores son cosméticos, "como un vestido o lápiz labial. Aquí son órganos." Zachary Sachs (@cerealrecords)