Una ciudad dentro de la ciudad

Diseñada en menos de un mes y construida en tan solo nueve semanas, la Red Bull Music Academy transforma parte del antiguo matadero de la ciudad de Madrid en un centro experimental de producción y difusión de música contemporánea.

Este artículo se publicó en la versión impresa de Domus 955, Febrero 2012, así como en Domus México 01, Junio/Julio 2012

El antiguo matadero municipal de Madrid se está transformando en un nuevo centro para la creación contemporánea. El recinto formado por varias naves, se convierte en campo de experimentación de la nueva arquitectura, preservando la envolvente de las mismas. Las intervenciones mantienen expresamente todas las huellas del pasado para reforzar el carácter experimental de las nuevas instituciones que alojan. Emplazado en uno de los enclaves más significativos de la arquitectura industrial madrileña de comienzos del siglo XX, se proyecta como el mayor centro para la creación contemporánea de Madrid.

María Langarita y Víctor Navarro intervienen en la Nave de la Música redactando en un tiempo record el proyecto para albergar la Red Bull Music Academy. Su trabajo se enmarca dentro de la plataforma Freshmadrid, iniciada en 2006, que recoge el trabajo de arquitectos emergentes formados en la España de los años noventa en diferentes escuelas de arquitectura, compartiendo nuevas herramientas proyectuales, compromisos, ideales y premisas.

La intervención es un proyecto que comparte la lógica de una matrioska, no solo en el sentido físico más literal, en el que un cuerpo queda incorporado dentro de otro, sino también en un sentido temporal. La academia se construye dentro de la nave existente, alojando el programa de forma fragmentada, dando lugar a una pequeña ciudad de cuidado paisaje.

Principal: Red Bull Music Academy, por Langarita+Navarro Arquitectos para el Matadero Madrid. Arriba: Todos los volúmenes flotan sobre una estructura metálica, dejando a la vista el cableado y los sistemas de ventilación.
Principal: Red Bull Music Academy, por Langarita+Navarro Arquitectos para el Matadero Madrid. Arriba: Todos los volúmenes flotan sobre una estructura metálica, dejando a la vista el cableado y los sistemas de ventilación.
La Red Bull Music Academy es un evento musical anual y nómada. En 2012 tocaba a Tokio organizarlo, pero tras el terremoto y el tsunami que golpearon a Japón en marzo de 2011, la ciudad de Madrid tomó el relevo, teniendo que realizar el proyecto en condiciones temporales de emergencia.

Con la academia se inicia la programación de la Nave de la Música, dedicada específicamente a la creación e investigación sonora. A partir de la instalación creada, y dado su carácter experimental, lo construido se plantea como una estructura temporal basada en criterios de adaptabilidad y reversibilidad. La propuesta se ha desarrollado bajo cinco criterios de acción: plazos y economía, respeto al edificio existente, programa, acústica y temporalidad.

Área lounge mostrando la silla Acapulco en la Red Bull Music Academy, por Langarita+Navarro Arquitectos para el Matadero Madrid.
Área lounge mostrando la silla Acapulco en la Red Bull Music Academy, por Langarita+Navarro Arquitectos para el Matadero Madrid.
El diseño atiende de forma específica a unos plazos y presupuesto muy ajustados. La obra se edificó en menos de dos meses, a partir de soluciones de construcción ligera a base de paneles de contrachapado de madera en color natural, buscando un equilibrio entre estandarización y adaptabilidad. Todas las piezas están elevadas del suelo mediante una plataforma metálica que permite el paso de las instalaciones.

La nave 15 del Matadero es un espacio diáfano de unos 4,700 m2, abierto al exterior, de estructura metálica y fachada de ladrillo. La propuesta toma como criterio no actuar sobre la nave, dejándola tal y como estaba previamente a la intervención. La organización del programa determinaba una configuración específica agrupada en cuatro partes: zona de oficinas, estudios para músicos, estudio de grabación y una zona de conferencias, radio y lounge, unidos por plazas y zonas ajardinadas realizadas en colaboración con el artista Jerónimo Hagerman.

Los arquitectos utilizaron como referencia cromática el trabajo pictórico de David Hockney y Francis Bacon, generando una estética próxima a los interiores del cine de Alodóvar.
La Red Bull Music Academy se plantea como una trama urbana. Subdividida en cuatro zonas (oficinas, talleres, estudios de grabación y un auditorio que incluye un lounge y una pequeña estación de radio) alberga las distintas funciones del complejo en volúmenes independientes.
La Red Bull Music Academy se plantea como una trama urbana. Subdividida en cuatro zonas (oficinas, talleres, estudios de grabación y un auditorio que incluye un lounge y una pequeña estación de radio) alberga las distintas funciones del complejo en volúmenes independientes.
Los condicionantes acústicos determinaron tanto las geometrías, como la elección de materiales y soluciones constructivas. Cada una de las áreas, en función de su uso, adquirieron lógicas que permitieron resolver las necesidades acústicas de forma específica. Soluciones heterogéneas como son los muros masivos en los estudios de grabación construidos con sacos de tierra vegetal armada con malla metálica, las superficies absorbentes de las cúpulas textiles en la sala de conferencia o la independencia estructural y geometría no paralela de los pabellones.

El proyecto se despliega en el interior de la nave como una estructura urbana disgregada, formada por módulos independientes, en la que –a través de la relación variable entre proximidad e independencia, preexistencia y actuación– se pudieran ofrecer escenarios imprevistos para la comunidad que lo habite. Una auténtica ciudad dentro de la ciudad, con calles y plazas, creando espacios de relación que fomentan la interacción entre los ocupantes, condición fundamental y premisa del proyecto.

Camino que conduce al estudio de grabación, el auditorio y el lounge de la Red Bull Music Academy, por Langarita+Navarro Arquitectos para el Matadero Madrid.
Camino que conduce al estudio de grabación, el auditorio y el lounge de la Red Bull Music Academy, por Langarita+Navarro Arquitectos para el Matadero Madrid.
En los interiores, la importancia del color –basada en la imposición por parte de la Academia de que todos los espacios debían ser diferentes–, utiliza como referencia cromática el trabajo pictórico de David Hockney y Francis Bacon generando una estética próxima a los interiores del cine de Almodóvar, la gráfica de Juan Gatti o los trajes de la diseñadora de moda Sibylla. Para las cúpulas interiores se disponen textiles de algodón de rayas de intensos colores enmarcados en enrejados de estructura de pletina metálica similares a los toldos de los balcones madrileños.

El resultado es un trabajo con un nivel de exigencia técnica altísimo, excitante y sensible, donde la gestión de los tiempos supo superponerse a la toma de decisiones de forma inteligente y creativa. Ariadna Cantis (@aricantis)
Las oficinas y talleres de madera laminada evocan las casitas arquetípicas.
Las oficinas y talleres de madera laminada evocan las casitas arquetípicas.
Las oficinas y talleres de madera laminada evocan las casitas arquetípicas.
Las oficinas y talleres de madera laminada evocan las casitas arquetípicas.
Vista interior de Red Bull Music Academy.
Vista interior de Red Bull Music Academy.
Vista interior de Red Bull Music Academy.
Vista interior de Red Bull Music Academy.

Sodales purus vel vero possimus temporibus venenatis

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